¿Qué tanto es tantito?

octubre 3, 2010 § Deja un comentario

Sobre impuestos, proporcionalidad y amparo.

Supongamos que “ WTX” que tributaba bajo el supuesto de  la Ley del Impuesto “TX” pagaba el 10%, por una reforma a dicha ley, bajo el mismo supuesto, tiene que pagar el 150%.

Supongamos también, que “WTX” -quien venía pagando el impuesto sin más problema- promueve un amparo y después de diversas instancias y una excelente defensa, logra una sentencia favorable de manera que se declara inconstitucional la reforma a la ley por ser desproporcional.

Supongamos además, que como resultado del amparo “WTX” no pagará ya tal impuesto de forma que la sentencia lo protege no solamente contra aquello que consideró desproporcional, sino le creó una mejor situación, es decir, ahora tampoco el fisco  recibirá el 10% que venía pagando anteriormente.

Si lo anterior se da, que es como parece (al menos mis amigos fiscalistas y jueces conocedores del tema me lo confirman), entonces tenemos ahí un gran problema y que es relevante en el debate entre la posición que defiende al amparo tal como está y la que busca limitarlo.

El problema está en que al declarar la desproporcionalidad, el juez no define lo que es proporcional de manera que al “proteger” a la víctima de la inconstitucionalidad, victimiza a la sociedad al privarle de aquella contribución que sí sería proporcional.  Al protegerlo lo desobliga. No solamente hay protección sino sobreprotección.

En su más literal expresión, lo proporcional  es lo relativo a la proporción, la mayor o menor dimensión de una cosa. De manera que lo desproporcionado es aquello que no tiene la proporción, se sale de la medida o regla. La proporcionalidad, entonces, es una cuestión de quantum.  Es una especie de cualidad, de conformidad,  de algo con el todo o de cosas relacionadas entre sí, dice el Diccionario.

Trasladado a nuestro caso, el “dolido” como se dice en la jerga, echa a andar a la justicia cuando el impuesto aumenta al grado tal de tomar una decisión de impugnarla, antes al menos estaba conforme. Antes el impuesto estaba en la “proporción” de no llevarlo a ejercer una acción.

Regreso a la cuestión del quantum.

En el ejemplo parecería evidente que un aumento del 10% al 150% resulta muy alto, supongamos también que el juez tomó en consideración la situación del contribuyente, etc., para llegar a tal decisión. Pero si el juicio de proporcionalidad es una cuestión de cantidades, de medida,  ¿a partir de qué cantidad el juez consideró que se configuraba la desproporción 11%, 25%, 132%?

Si el motivo de la protección de la justicia federal fue la desproporcionalidad del impuesto, entonces pareciera que el juez consideró, implícitamente, que el  .0000001% también era desproporcional, tan es así que la situación del “contribuyente” quedó en 0%. ¿Por qué dejó de pagar el 10% si ése no era el motivo de su queja?

¿El juez se planteó tal problema? ¿Realizó algún ejercicio de cuantificación en su sentencia? ¿Por qué es que se llega a tal resultado? ¿Cómo es que se plantea la función del juez en la configuración de los derechos de las personas y como órgano controlador de la ley?

Independientemente de las respuestas, si la situación anterior se da, algo está fallando. No discuto la protección sobre la desproporcionalidad, sino la sobreprotección sobre aquello que sí es proporcional porque crea una desproporcionalidad inversa. Es un mal público. Es inconstitucional.

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