Copérnico va a la Corte

agosto 23, 2010 § 4 comentarios

Aguirre Anguiano acude a la psicología, Zaldívar apela a la estadística, Cossío se apoya en la ciencia médica. La ciencia o, mejor dicho, las ciencias se hacen presentes en la toma de decisiones jurídicas. Pero, ¿eso significa que se deba resolver de conformidad con el conocimiento científico?

En la sociedad moderna la ciencia ha adquirido un gran prestigio. En su desarrollo, los valores de verdad, objetividad, se han asociado a ella. La explicación del universo, de la vida, del comportamiento humano, de la sociedad, han sido la ocupación de las tradicionales y las nuevas ciencias, la astronomía, la biología, la psicología, la economía, la cibernética, etc.Al poder explicativo de la ciencia le agregamos su capacidad para resolver problemas: las enfermedades, el cambio climático, la mejor distribución de los recursos escasos, etc. No obstante, cuando el conocimiento científico va de lo que es a lo que debe ser, la ciencia toca las puertas de la política. Si la decisión la toma la Secretaría de Salud o la de Medio Ambiente y Recursos Naturales, o la Corte, la ciencia se coloca bajo los cartabones de la decisión jurídica.

Copérnico fue astrónomo, jurista y, si fuera poco, clérigo. Su teoría heliocéntrica explicó de mejor manera -que la concepción teológica- la posición de la tierra en el universo. En el entendimiento del cosmos Dios cede ante la razón del hombre. Por supuesto, si en este momento se tratara de probar en un juicio el movimiento de la tierra en relación con el sol, Copérnico seguramente prevalecería sobre un dogma religioso. La ciencia está mejor provista para hablar de los hechos que la religión.

La ciencia es, por supuesto, una herramienta muy poderosa para argumentar, pues parecería que es inobjetable, neutral, apartidista, que no da lugar a la incertidumbre.

Sin embargo, a pesar de sus méritos, apelar a la ciencia para decidir tiene sus problemas:

La ciencia no elimina la incertidumbre. Es un conocimiento –si aceptamos a Popper- que puede ser falseado. La ciencia ha dejado de ser el conocimiento verdadero y cierto, para ser un conocimiento sobre probabilidades.

No existe una sino diversas ciencias. Unos paradigmas son superados por otros.

El modelo de investigador como Copérnico ha sido superado por la corporativización de la investigación. Hay una extensa investigación para el mercado, la genética, el comportamiento de los consumidores, por ejemplo, son objeto de análisis con intensiva aplicación industrial.

El conocimiento es poder. La administración del conocimiento y la participación de los científicos o técnicos en decisiones públicas los hace actores del poder. La decisión según la ciencia equivale a tecnocracia.

Acudir al conocimiento científico para decidir problemas sociales es inevitable y necesario. No hacerlo es arriesgarse a decidir a ciegas. Sin embargo, es insuficiente. Decidir es considerar  restricciones o posibilidades de conducta establecidas normativamente y el derecho puede obedecer a motivaciones políticas, culturales, morales no necesariamente compatibles con la ciencia.

En una sociedad plural, multicultural, las concepciones, las ideologías son diversas. Pensemos por ejemplo en los efectos que tiene el reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas. Tomado en serio el multiculturalismo, lleva a decidir de acuerdo a la cultura de la etnia cuya cosmovisión puede estar constituida por pensamiento mágico ( Véase Fitzpatrick, La mitología del derecho moderno); o bien, en el aborto  donde las decisiones legislativas o jurisdiccionales están polarizadas por posiciones morales y la religiosas.

La ciencia racionaliza el discurso, disciplina la discrecionalidad, acota la incertidumbre. Pero en el estado de derecho, finalmente deja al decisor la responsabilidad de actuar aun en escenarios de conocimiento insuficiente o contradictorio. 

Como Copérnico, el juez, el administrador, puede temer que su obra sea considerada herética para el status quo, los grupos de interés. Pero a diferencia de Copérnico tiene que decidir independientemente del estado en que se encuentre la ciencia.

Anuncios

§ 4 respuestas a Copérnico va a la Corte

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo Copérnico va a la Corte en José Roldán Xopa.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: